Esta mañana me he levantado con la certeza de que no te voy a volver a ver. No sé si serán las pesadillas de la noche pasada, o que me vinieras a ver, en esas pesadillas, a decirme que te vas. Jamás volveré a ver tus ojos buscar mi mirada cuando yo los evito. Nunca volveré a tocarte y sentir que tiemblas. Tu voz no resonará en mis oídos pidiéndome te que hable, que te diga mis pensamientos, mientras hacemos el amor.