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sábado, 9 de enero de 2010

la cadera de la ninfa



Si, va a ser verdad. La cosa está muy chunga. Y eso que desde que empezó la puñetera crisis estoy viviendo mis mejores años. La magia de asumir el cambio. Ya sufrí mi crisis global particular antes que ésta y por esa razón ni me asusto ni me meso los cabellos. Sé que cuando tocas fondo sólo te queda mirar hacia arriba y empezar a subir. El único pensamiento más desolador que tocar fondo es la posiblidad de permanecer allí, y que ese estado, que pensamos transitorio, se vuelva perenne. No creo que eso pueda ser, el cambio es una constante en este universo. En eso radica su encantamiento. Me harta el tema y prefería no tratarlo aquí. Pero es inevitable. Esta crisis planetaria me está afectando. Me aburro soberanamente en el trabajo. Infinito. Los clientes nos ignoran. Ni con rebajas se motivan.

Paso horas leyendo, divagando, soñando, rememorando como hacíamos el amor de cara al ventanal, como me besaste por primera vez deslizando la lengua por mis labios, sin atreverte a abrirlos, tus manos en mi espalda. ¡Oh dios, esto es una tortura! Es sábado y como siga así y me tome dos copas, me voy a arrepentir después. El tedio es lo peor para el mal de amores.

sábado, 12 de diciembre de 2009

angeles negros

No sé que ponerme. Ya sé, es la frase más inútil que le oirás decir a una mujer. También será una de las más frecuentes. Tengo una cena esta noche y desde hace tres horas reviso mi armario mentalmente para encontrar el modelito rompedor de la noche. Uno podría pensar que es una ocupación bastante estúpida, pero ese uno seguramnete no vive de la moda ni se muere por unos "louboutin". Entendido. A lo mejor podría pasarme tres horas pensando cómo descubrir una energía gratuita y eterna. No te creas que no lo hago.

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