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miércoles, 13 de enero de 2010
pide un deseo
Es oficial: estoy en paro. La noticia no me ha causado mucha pena, sinceramente. Estaba claro que ya llevaba demasiado tiempo aburriéndome como una ostra viuda. Una de las razones por las que empecé este blog es principalmente esa: las horas muertas en el trabajo. Y la verdad que ha sido una de las mejores cosas que he hecho. Me relaja y entretiene, a la vez que me ayuda a superarme.
Así que ahora decidiré qué hacer con mis horas en vez de pintar la mona en una tienda a la que no viene casi nadie. El destino decidirá dónde me lleva, y eso me crea una cierta incertidumbre. Estoy contenta, es una liberación. Además me corresponden varios meses de paro que voy a aprovechar para hacer algunos cursos, visitar a algunos amigos y recorrerme Madrid. Es una nueva aventura y eso ya de por sí, me excita.
jueves, 24 de diciembre de 2009
la maldición de la amapola
El hecho de que soy diferente a los demás me golpea hoy otra vez, 24 de diciembre a las tres de la tarde camino de casa de mi madre, donde vivo otra vez. Cuando tomo el Camino Viejo de Madrid, la calle que lleva a su casa, obserbo el cielo goyesco madrileño en esta sobremesa navideña. La carretera hace unas curvas improvisadas y se separa del Pardo por una vía de tren fatal que se llevó a mi hermano por medio. Es el camino de mi vida. Antes de vivir dónde vivo ahora, viví al final de este camino. Ya nunca voy por allí. No sé la razón por la que guarda tanto significado. Será porque crecí aquí.
Veo la Torre Picasso reluciendo al fondo, la boina gris de polución famosa y esas cuatro torres en Chamartín que me recuerdan al tenedor de satanás surgiendo de la tierra. La luz es hermosa, brillante. Vengo de tomar el aperitivo de Nochebuena con mis amigos, pero no soy yo la que está con ellos. Soy lo que quiero que ellos piensen que soy. Soy la que me gustaría ser para ellos.
Veo la Torre Picasso reluciendo al fondo, la boina gris de polución famosa y esas cuatro torres en Chamartín que me recuerdan al tenedor de satanás surgiendo de la tierra. La luz es hermosa, brillante. Vengo de tomar el aperitivo de Nochebuena con mis amigos, pero no soy yo la que está con ellos. Soy lo que quiero que ellos piensen que soy. Soy la que me gustaría ser para ellos.
viernes, 11 de diciembre de 2009
calles que hechizan
Me pongo nerviosa cuando me pilla el toro y veo que voy a llegar tarde. Heredada de mis tiempos en Alemania, tengo la fea costumbre de ser puntual. Por eso anoche mientras bajaba por la Cuesta de las Perdices, entrando en Madrid, me iba cagando en todo lo que he estudiao. Otra fea costumbre mía, sobre todo al volante. Pensaba en irme, dejar esta ciudad, como dice la canción. Otra vez y de una vez. De pronto me fijo en un cartel luminoso en la autopista que me anuncia que me quedan 4 minutos para llegar a Moncloa. Joder, qué rapidito, pienso y me animo. Piso el acelerador y empiezo a cantar Cien Gaviotas de Duncan Dhu a coro con la radio a todo trapo. Uff ¡qué tiempos!.
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