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domingo, 28 de febrero de 2010
dolor mensual
mercadería-mercadeo-mercancía
contrato leonino vital
maldita afición por el amor
cuando peor estás más sonríes
miércoles, 13 de enero de 2010
la teoría del empacho
Hablando con un amigo las cosas se me han aclarado bastante, lo de siempre, la magia de ver las cosas desde fuera. Es verdad, no puedo seguir así, tan triste y desolada. No es mi naturaleza. Creo que estoy teniendo una ataque hormonal masivo de mi síndrome premenstrual y esa es la razón por la que últimamente lo veo todo negro.
Basta ya, mujer, ¡qué no es para tanto!. Sí, me lo digo a mi misma. Al cabo de media hora, las bajadas hormonales incontrolables me obligan a buscar una razón para mi insatisfacción. Está claro, por eso camino desganada por la vida. Bueno, y por eso a las mujeres nos toman por locas, a veces. Ahora que ya lo tengo claro, y sé que no me voy a morir de pena, ni de amor, ni de hemorroides, que sólo me va a venir la regla, puedo seguir intentando ver la vida de color de rosa.
Basta ya, mujer, ¡qué no es para tanto!. Sí, me lo digo a mi misma. Al cabo de media hora, las bajadas hormonales incontrolables me obligan a buscar una razón para mi insatisfacción. Está claro, por eso camino desganada por la vida. Bueno, y por eso a las mujeres nos toman por locas, a veces. Ahora que ya lo tengo claro, y sé que no me voy a morir de pena, ni de amor, ni de hemorroides, que sólo me va a venir la regla, puedo seguir intentando ver la vida de color de rosa.
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jueves, 7 de enero de 2010
hada madrina
Nunca dejo de maravillarme cuando pienso en las relaciones humanas y la cantidad de tiempo que invertimos en ellas. Nunca dejo de pensar que eso es precisamente lo que nos humaniza y nos aleja de convertirnos en pequeños robots, que producen y consumen, sin mirar atrás y sin atenerse a consecuencias.
Adiós Navidades, no puedo decir que no me alegre de que hayan pasado las fiestas. Siento un alivio parecido a cuando terminaban los exámenes. En este jueves de rebajas, la nieve cae y cae en Madrid. El temporal nos acecha y los copos revolotean, sin querer cuajar del todo. Ojalá cuajen, me encanta que el invierno sea invierno y el verano, ardiente. Esta cuidad de clima extremo como sus habitantes nunca deja a nadie templado.
Adiós Navidades, no puedo decir que no me alegre de que hayan pasado las fiestas. Siento un alivio parecido a cuando terminaban los exámenes. En este jueves de rebajas, la nieve cae y cae en Madrid. El temporal nos acecha y los copos revolotean, sin querer cuajar del todo. Ojalá cuajen, me encanta que el invierno sea invierno y el verano, ardiente. Esta cuidad de clima extremo como sus habitantes nunca deja a nadie templado.
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jueves, 17 de diciembre de 2009
aquelarre peruano
Ayer la comida ente amigas reencontradas fue maravillosa. Mujeres que ya no son ningunas niñas, pero que se conocieron cuando lo eran. Algo más intenso nos une a unas con otras. No sólo nos hemos criado de formas parecidas y en colegios comunes. No sólo somos de la misma generación y compartimos recuerdos y emociones. Somos amigas y nos compenetramos. Nos escuchamos y nos interesamos por los problemas de las otras.
Ayer fue una de esas comidas memorables, en un resturante peruano al lado de mi trabajo. Nos había costado tanto coordinar horarios con los niños, el trabajo, los viajes que yo pensaba que sería imposible reunirnos todas en una misma mesa. Pero lo logramos. Lo estábamos deseando desde hace tiempo. Y es que esos aquelarres son la sal de la vida. En ellos podemos ser nosotras mismas, sin miedo a nada. Ni que opinará Fulanito y que pensará Zutanita.
Ayer fue una de esas comidas memorables, en un resturante peruano al lado de mi trabajo. Nos había costado tanto coordinar horarios con los niños, el trabajo, los viajes que yo pensaba que sería imposible reunirnos todas en una misma mesa. Pero lo logramos. Lo estábamos deseando desde hace tiempo. Y es que esos aquelarres son la sal de la vida. En ellos podemos ser nosotras mismas, sin miedo a nada. Ni que opinará Fulanito y que pensará Zutanita.
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miércoles, 16 de diciembre de 2009
rituales
En el mundo sólo existen dos clases de personas: los hombres y las mujeres. Y como es bien sabido por todos, son animales racionales. Es decir, tienen una naturaleza prioritariamente animal que se ve complemententada con el uso superior de la razón. Hasta aquí lo tengo claro, a veces.
A lo largo de los años hemos ido evolucionando, siempre según las teorias evolucionistas, y hemos llegado a ser lo que somos hoy en día a partir de un par de un protozoós. También claro.
Evolución no es lo mismo que transformación. Lo cual implica que, en principio, seguimos siendo animales. Somos humanos, pero también animales. Para explicarnos algunos comportamientos humanos sólo deberíamos observar que hacen nuestros antepasados y coetaneos: los nobles animales. Y así nos evitaríamos muchos malentendidos.
A lo largo de los años hemos ido evolucionando, siempre según las teorias evolucionistas, y hemos llegado a ser lo que somos hoy en día a partir de un par de un protozoós. También claro.
Evolución no es lo mismo que transformación. Lo cual implica que, en principio, seguimos siendo animales. Somos humanos, pero también animales. Para explicarnos algunos comportamientos humanos sólo deberíamos observar que hacen nuestros antepasados y coetaneos: los nobles animales. Y así nos evitaríamos muchos malentendidos.
lunes, 14 de diciembre de 2009
angel de la muerte
Lo ha vuelto a hacer. Sentada detrás de la mesa que hace de mostrador he levantado la vista y ahí estaba él. Detrás de la puerta. Como una aparición de metro ochenta y cinco. Con su media melena revuelta y la barba de tres días. Bum. Bum. Paro cardíaco. Terremoto a lo largo de mis piernas. Desierto en mi garganta. Vacío en los pulmones.
Está para parar un tren, vaya una expresión caduca. Es totalmente mi tipo. Lleva descuidadamente una parca azul marino y unas puma que en otro tiempo también fueron azules. Se mueve con soltura, su paso es seguro, preciso. Esas zancadas masculinas que hacen que te fijes en un hombre entre la muchedumbre del metro.
En la tienda hay cuatro mujeres y una niña, que al tiempo dejan de hablar al verle entrar. Sólo dura una ínfima fracción de segundo. Lo justo para que me de cuenta de que no es consciente del efecto que produce. Me levanto, le saludo con un gesto, sin hablar, para luego dirigirme hacia las clientas. Mi jefa charla con él sobre la avería y en su tono noto con qué descaro intenta hacerse la zalamera.
Está para parar un tren, vaya una expresión caduca. Es totalmente mi tipo. Lleva descuidadamente una parca azul marino y unas puma que en otro tiempo también fueron azules. Se mueve con soltura, su paso es seguro, preciso. Esas zancadas masculinas que hacen que te fijes en un hombre entre la muchedumbre del metro.
En la tienda hay cuatro mujeres y una niña, que al tiempo dejan de hablar al verle entrar. Sólo dura una ínfima fracción de segundo. Lo justo para que me de cuenta de que no es consciente del efecto que produce. Me levanto, le saludo con un gesto, sin hablar, para luego dirigirme hacia las clientas. Mi jefa charla con él sobre la avería y en su tono noto con qué descaro intenta hacerse la zalamera.
miércoles, 9 de diciembre de 2009
mágico tú
Reconozco su figura a través del cristal. Sé que es él aunque hace ya casi 6 meses que no le veo. La puerta se abre, dudo un momento si levantarme. Tengo miedo. Cada vez que le veo, siento lo mismo. Un terror paralizante que hace que no haga nada de nada. No se me escapa ni una sonrisa cuando me saluda.
Montones de pensamientos se agolpan en mi cabeza entre el pánico de mis hormonas, pero uno predomina: este hombre me encanta. Y entonces me distancio. No lo puedo evitar. Él me mira fijamente a los ojos y por su forma de mirar sé que me está midiendo. Eso hace que me guste mucho más y que yo sea aun más fría.
Montones de pensamientos se agolpan en mi cabeza entre el pánico de mis hormonas, pero uno predomina: este hombre me encanta. Y entonces me distancio. No lo puedo evitar. Él me mira fijamente a los ojos y por su forma de mirar sé que me está midiendo. Eso hace que me guste mucho más y que yo sea aun más fría.
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