hasta su tembloroso firmamento,
y tus pequeñas manos y las mías
robarán las estrellas.
Pablo Neruda, Los versos del Capitán, La rama robada
La luna está llena. Es enorme. Inmensa en el horizonte. Se pueden percibir sus cráteres con total claridad como las imperfecciones en la cara de una diosa adulta. Refleja nuestras sombras en el camino cuando salimos de mi coche a fumarnos un canuto. Paul se ha prestado a mi rito, nuestro rito: celebramos la llegada primavera, celebramos que estamos vivos, en esta época del año en la que se celebra la muerte de Jesús. Coincide también con la muerte del invierno, con el fin del sufrimiento que ha sido este infierno de ciclones. Por fin, podemos salir a la calle y ver la enormidad del cielo sin nubarrones.

