martes, 16 de febrero de 2010

umbral sobrenatural

No hay razón para buscar el sufrimiento,
pero si éste llega y trata de meterse en tu vida,
no temas; míralo a la cara 

y con la frente bien levantada.
1844-1900. Friedrich Wilhelm Nietzsche. Filosofo alemán.

El sufrimiento es algo evitable. Podemos evitar sufrir. Tenemos la capacidad de controlar nuestros pensamientos los cuales controlan nuestras emociones. Podemos decirnos a nosotros mismos que la herida no duele y así soportar el dolor. Podemos imaginar un sol que caliente nuestros corazones cuando el frío nos penetra. Hay personas capaces de soportar con entereza cualquier situación que les presente la vida, otras no.


Se llama el umbral, el umbral del sufrimiento. Me lo explicaba un psiquiatra renombrado al otro lado de la mesa en una cena informal. Ese umbral es el que hace que unos se vuelvan locos, y que otros no, en una situación determinada. Es el umbral de la locura.

Un soldado en la guerra civil se hizo el muerto en el campo de batalla. Su cadáver vivo viajó durante un día y una noche con los soldados muertos de verdad en la lucha. Intentó soportar el horror de los brazos y cabezas mutilados a su alrededor hasta que su mente se apagó. Al llegar a la fosa y salir del camión de la muerte era un loco. Se volvió loco por sobrevivir. Imagino lo que este hombre tuvo que pasar, el olor insoportable a descomposición, los fríos cuerpos ensangrentados tocándole por todas partes, ojos vidriosos sin vida mirándole en su camino hacía la libertad. Nunca volvió a ser el mismo. Estaba vivo, pero demente, perdió la razón. Terminó sus días en un banco del psiquiátrico.

Otro soldado, más duro que éste, hubiera salido de la fosa. Hubiera respirado el aire limpio de los campos, hubiera celebrando la visión de los ojos vivos asombrados. Hubiera pensado que el horror había merecido la pena. Hubiera escrito un libro o dos, y compartido su historia. Hubiera ayudado a los que no tuvieron su misma suerte y hubiera comprendido que es mejor no sufrir, sino disfrutar. Hubiera terminado sus días tranquilo en el banco del jardín de su casa.

Todo es cuestión del umbral. Esa fina línea que delimita nuestra cordura. No todos somos iguales. De hecho nadie es igual a nadie. El umbral de la cordura nos delimita y nos define. Lo peor es no saber dónde se encuentra, creer que está en un lugar y ver que luego se encuentra en otro.

Es un umbral invisible que sólo se puede temer, intuir, pero nunca imaginar.

pie de foto: Francis Bacon, William Blake Litografia original numerada y firmada a mano por el artista

7 comentarios:

  1. Es curioso que leer algo así me haga sentir de algún modo culpable porque mi umbral está muy por debajo de lo que supongo que será la media.

    Es complicado no pensar que cuando intentas ignorar lo que se retuerce en tus entrañas sólo te estás autoengañando.

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  2. Querida Flarua, es mejor no compararse con nadie. Tú eres un ser único, las medidas, las estadisticas y las medias, son inventos de la realidad para que la gente se sienta desntro de los umbrales, pero no son en ninguna medida reales. cada persona es un milagro, un ser único y especial merecedor de todo respeto.
    El autoengaño forma parte de nuestra vida, es a veces la única forma de soportar la relaidad.

    Un beso

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  3. Muy interesante esta entrada. En un comentario anterior, que creo no te llegó (algo hice mal), te hablaba de Viktor Frankl. El no sólo hablaba del sufrimiento sino de hallarle un sentido al mismo. Es decir que sacamos de esta situación que me permita seguir hacia delante en lugar de hundirme. Es un autor que me ha dejado mucha huella. El tipo experimento el pasar por los campos de concentración nazis y sobrevivir con lo que sabía de lo que hablaba respecto a sufrir.

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  4. Forma, como siempre me haces en inmenso favor de compartir tu sabiduría. Hay pocas cosas más impresionantes que un campo, la atmosfera es casi indescriptible, y eso en nuestros días. Yo visité el de Dachau en el 2000, es una experiencia que también me marcó. El sufrimento se puede mascar.

    Un abrazo

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  5. Hola Maggie,el enlace que tengo a tu página le pasa algo raro. La habitual imagen de unas alas tatuadas han desaparecido y aparece una desconocida de "unos anillos de saturno".

    La verdad es que temía que hubieras desaparecido... ¡Me alegro de haber podido contactar a través del primer comentario que me dejaste!

    Pero, porfa, vuelve a darle a la tecla de seguidores, para que te tenga más accesible.

    Un beso.

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  6. Si, ya me he dado cuenta que blogger hace cosas raras, voy a volverme a hacerme tu seguidora.

    Un besote

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confiesa aqui o en: lamagamaggie@gmail.com

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